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"El arte es el gozo más elevado que el hombre puede otorgarse a sí mismo"

Karl Marx
Introducción
Clasificación de las danzas
Orgiásticas
Mágicas
Rituales
Folklóricas
Ballet clásico
Evolución y consagración
La fille mal gardee
La era romántica
El ballet en Rusia
Don Quijote
La Bayadera
La bella durmiente del bosque
Cascanueces
El lago de los cisnes
La danza en el siglo XX
   

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  • Orgiásticas
    Son ejecutadas por pueblos muy primitivos, por lo general alrededor de una fuego o estatua central. Su característica es el ritmo irregular pero constante que puede ser marcado por los bailarines golpeando el suelo con los talones, con las palmas o contra los muslos, o también siguiendo el ritmo de los tambores. Es una danza comunitaria con mucha energía, sin una forma prefijada pero en la que predomina el elemento emocional e impulsivo. Se sabe cuando empieza pero no tiene un tiempo exacto de terminación ya que depende de cada integrante de la misma y de su emocionalidad. El problema imitativo se debe a que los niños, al presenciar estas danzas, incorporan instintivamente los movimientos aunque no intervengan directamente en ellas.

  • Mágicas
    Estas corresponden a pueblos muy primitivos pero su movitación es bien diferente dado que es la primera aproximación que encontramos a una comunicación religiosa. Este hombre que ya se ha organizado en comunidades, descubre que hay fuerzas que lo dominan, y su primer instinto religioso es pues animista, es decir que carga de sentido religioso a las fuerzas de la naturaleza. Así aprovecha el momento de la siembra para pedir a los dioses que la Naturaleza les brinde buen clima para su crecimiento, o imitan la situación de cacería cuando van a cazar. Las danzas mágicas son ejecutadas a veces por miembros de la tribu, otras por el mago con acompañantes, es rítmica pero es de particular importancia el uso de la forma. Son pues danzas de carácter representativo realista, cuya finalidad es que las fuerzas de la Naturaleza imiten lo que el hombre desea obtener. Es lo que se llama “magia simpática”. Movimientos de elevación corresponderán al crecimiento de las plantas, un ataque será una cacería, etc. Entonces esta imitación se convierte en mímica, el arte de hablar por gestos.

  • Rituales
    Estas danzas encuentran a nuestro hombre en un grado de cultura más evolucionado. Para que exista una danza ritual es necesario un grado de civilización con su correspondiente comprensión de los fenómenos naturales, ya se ha superado la creencia de que por pura imitación la Naturaleza va a responder, y se conoce cierta explicación científica, o un concepto muy superior de divinidad. Así surge una clase sacerdotal más organizada que se encargará de generar un ritual por medio del cuál se comunicará con sus dioses, y será una forma más secreta, conocida por los iniciados y no por todo el pueblo. Los gestos representativos que caracterizaban a las danzas mágicas van transformándose en simbólicos, cuyos orígenes se remontan en la mayoría de los casos a una tradición conocida por los sacerdotes. Se ejecutan ante los templos o patios interiores, y cuando necesitan efectuar cierto tipo de ritual de germinación o fertilidad van a los campos pero siempre iniciando la ceremonia en el templo. La característica de estas danzas será pues la importancia dada a la elección de las formas, con un ritmo poco variado mientras que el uso del espacio dependerá no de la danza misma sino de la estructura del lugar donde se realiza. Tenemos ejemplos de danzas rituales en nuestros días en las danzas que se practican en Oriente, en India, Japón, etc.
    Un ejemplo de ellas es la Danza Mudra en la India, en la cuál los bailarines ejecutan su danza mediante gestos. Mudra, que es gesto en sánscrito, es una forma de danza en la que cada uno de estos gestos tiene hasta 20 diferentes significados, incomprensibles para nosotros, pero de gran belleza visual.

  • Folklóricas
    Son las danzas características de cada pueblo, una etapa más en la evolución de este hombre, que no precisando forzosamente bailar de manera religiosa, dio rienda suelta a su primitiva emocionalidad y sentimiento, ya más ordenado por el grado de civilización al que pertenece, y se dio el gusto del puro baile en algunos casos, y como forma de contar sus historias en otros. Estas danzas conservan una estructura invariable a lo largo de muchas generaciones. Los pueblos que las ejecutan viven por lo general en comunidades rurales, la característica de la vida de relación suele ser la distancia que separa a los hombres durante su trabajo diario y la existencia de festividades tradicionales que los reúne alrededor de la plaza del pueblo. La danza y la festividad sirve como medio de relación entre los pobladores. Las danzas folklóricas de los países tienen en su estructura espacial grandes semejanzas que podrían hacernos pensar en un origen común o quizás también en el fenómeno de selección de elementos que caracteriza a las danzas no teatrales. Se repiten dibujos de rueda, parejas sueltas o enlazadas por una sola mano, las contradanzas, los molinetes, etc. En estas danzas predomina el ritmo que es característico de cada una de ellas y da su carácter al paso, y también la utilización del espacio ya que están obligados a una repetición respetando orden y distribución de las diferentes figuras. A veces encontramos algunas danzas de tipo representativo o argumental en donde la forma y el grado de energía vienen a reforzar la individualización de algún personaje.
    Es importante destacar que la característica de estas danzas es su transmisión oral, así como en todo el folklore, diferenciándose de toda manifestación que se de actualmente tipo folklórica y que es una “proyección” del mismo.

Considerados los tipos de danza de la Antigüedad, veremos de qué manera cubrieron nuestro lugar de origen, es decir, la cuenca Mediterránea, dando algunos ejemplos a través del tiempo. El hombre primitivo danzó en un espacio libre central, alrededor de un totem o divinidad protectora, y cuando esto faltaba, lo hacía alrededor del fuego. Las danzas de iniciación o pubertad, femeninas o masculinas tienen lugar alrededor del fuego, y otras en grandes chozas especiales cuando la ceremonia es secreta. Cuando la danza es en honor a un espíritu protector que por su carácter está unido a determinado lugar natural es al aire libre. Los bailarines forman una procesión desde su pueblo, guiados por el sacerdote hacia los campos sembrados, donde se hace la invocación.

En la Antigua Grecia, cuna de las representaciones teatrales contemporáneas, la danza tuvo especial importancia. Al principio danzaron en los bosques en honor a Dionisos, dios del vino, en ceremonias secretas. Luego estos ritos orgiásticos se hicieron públicos y pasaron a conformar lo que será el teatro.

Los griegos dieron mucha importancia a la danza, tanto que dejaron innumerables ejemplos de ellas en sus vasos y frisos. Bailaron en honor a los dioses, y bailaron para enseñar el arte de la guerra, y un ejemplo de ello es la Pirrica, danza con la cual instruían a los niños desde los cinco años. Dentro de la representación teatral propiamente dicha había danza grupal, llamada “corea” y danza individual, u “orquéstica”. Los griegos, amantes de lo bello y de lo bueno, tanto en el sentido filosófico como biológico concedieron a la armonía de movimientos y al ritmo corporal una importancia decisiva no solo por la misma que los llevó a admirar la belleza plástica, sino también por la influencia que el desarrollo armónico del cuerpo puede causar en la salud del espíritu. A tal punto era importante este concepto que al inculto lo llamaron “achorutos”.

Roma no fue ajena a estas manifestaciones, y allí se bailó como orgía y manifestación de emociones y sentimientos tanto individual como grupal, y en cuanto profesión. Bailaban los esclavos, grupo que se destacó en este caso por su gran cultura ya que llegaron a representar la historia completa de Afrodita y Ares solo con danzas y mímica. Roma tuvo fiestas muy importantes en las cuáles se bailó para hacer honor a sus dioses, para celebrar los momentos más importantes de su historia, y para recibir las estaciones. Así tuvieron sus Juegos Florales en honor a la diosa Flora, la Cloris griega diosa de las flores, divinidad virginal que fue honrada con danzas sencillas cuya intención era la expresión de alegría por la llegada de la Primavera. Esta festividad se vio confundida por el hecho de que una mujer pública llamada Flora, dejó su herencia al pueblo romano, y éste en su desenfreno, mezcló a las dos mujeres en una sola celebración. De todas maneras la Iglesia posteriormente capitalizó esta situación y para limpiar toda intención libertina reconvirtió esta fiesta en honor a la Virgen.


La llegada del Milenio trae cambios significativos para los pueblos, que se trasuntan en una nueva visión del mundo, de la moral y por ende de las manifestaciones artísticas. El advenimiento del Cristianismo es motor de cambios sustanciales. Triunfante en Oriente y Occidente, la nueva religión reconoce tres vertientes fundamentales, que son el misticismo hebreo, la filosofía griega y la organización romana, y hereda de estos últimos no solo la administración sino todas sus expresiones populares. No olvidemos que esta religión, que había nacido perseguida y sectaria, sienta su base en Roma, y es allí donde recibe mayor influencia. Tanto romanos como bárbaros se convierten a la nueva religión e incorporan también sus otras costumbres. Así las danzas que al principio recibió también fueron motivo de agregados paganos, y la Iglesia entonces elimina y trata de utilizarlas lo menos posible, ya que no coinciden con toda una corriente de pensamiento que pondera el espíritu sobre la materia, máxime cuando la danza da tanta importancia al cuerpo, que es fuente de todo elemento pecaminoso y por consiguiente se opone a Dios.

En esta transición de las costumbres paganas a las cristianas, las danzas cambiaron de nombre o lo adaptaron a una significación distinta de tipo religioso, como ocurrió con el ”carrus navalis” que antiguamente llevaba al bailarín director de las danzas dionisíacas y fue adoptado y transformado en el carnaval, así como las danzas arias del fuego, incorporadas a las danzas del día de San Juan, que coincidían con la antigua fiesta del Solsticio de verano.


Durante la Edad Media fueron muy importantes sin embargo algunas formas danzadas como las danzas de primavera o de Mayo, las danzas de la Muerte y todo el movimiento de Juglares. Analizaremos una de ellas, las Danzas de la Muerte, que responden a hechos históricos muy importantes para la época, ya que se deben a una situación que conmovió profundamente el pensamiento de la Edad Media. La epidemia de peste que asoló a Europa durante este período sumado a una profecía que vaticinaba el fin del mundo para los años l000 hicieron que se desatara una especie de psicosis popular. La peste hacía que muriera mucha gente, los cementerios ya no tenían cabida para los muertos, y las gentes querían aprovechar al máximo cada momento. Surgen entonces las Danzas de la Muerte o Macabras, resabio de las danzas fúnebres de los antiguos. La Iglesia había prohibido estas manifestaciones, pero resurgieron naturalmente. Se cree que la primera pintura sobre danzas Macabras data de l383 en Westfalia. Incluso su nombre podría tener diferentes vertientes. Algunos lo asocian al recuerdo del martirio de los hermanos Macabeos, decoración que encontramos en la Capilla de la Catedral de Amiens. Otros creen que se debieron a un personaje llamado Macaber que apareció en París alrededor de 1424 y que situándose en una torre cerca de un cementerio propició un ritual en el cuál se bailaba hasta que un integrante moría y era resucitado por las danzas de los otros bailarines. Este personaje que posiblemente habría venido del Este, era de contextura esquelética y dejó en los pocos meses que vivió allí un ritual que ha tenido influencias en nuestro siglo.

Todas estas danzas han sido fundamentalmente herederas de una tradición mímica y simbólica, si bien tienen su origen en el puro bailar del hombre primitivo.

En contraposición a ellas encontramos las Danzas Teatrales Modernas. Aquí el hombre ya no baila para pedir, manifestar un deseo, o hacer honor a un dios, no necesita más motivo que el deseo de mostrar su danza, su espectáculo o contar una historia determinada. Ya está instalada la idea de un teatro como edificio independiente de la iglesia o de la plaza del pueblo, y nacen los bailarines profesionalmente hablando.

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